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| Foto. Aurelia P, de nacionalidad francesa viajó con Raúl Javier Lojano a conocer el Sur de Ecuador. |
Me pintas una sonrisa con tu fuegome elevas con tus caricias hacia el cielo
me encanta oler tu aliento más te quiero
amanecer junto al río con tu vuelo
No te vayas hoy duerme junto a mí
dejemos que el sol llegue hasta aquí
que tu piel envuelva de calor mi cuerpo
y que la luna guarde nuestro secreto.
Ven Cannabis ven bésame otra vez
me encanta sentir mi piel con tu piel
Ven Cannabis ven bésame otra vez
ponte de espaldita que quiero otra vez
No, no no no, No no no. No no no
No, no no no, No no no. No no no
No, no no no, No no no. No no no
No te alejes de mí.
Anécdota con una joven francesa.
En el 2010, estaba escribiendo un pequeño libro para el Ministerio de Cultura del Ecuador. Mientras caminaba por la ciudad de Zamora, vi a una joven que llevaba un libro en la mano y miraba a todas partes. Noté que estaba desorientada. Así que me acerqué y con mi inglés novato le dije "good night excuse me looking for a place". Ella respondió también hablo español. Claro, era entendible, pero lo hablaba con un acento muy raro. Me presenté y le dije que en confianza me diga a qué lugar quiere llegar?
Me dijo estoy en un hotel, pero mañana iré al parque Podocarpus. Ahorré varios años, para conocer Sudamérica y vine a Ecuador, a conocer dos lugares: El Podocarpus y Vilcabamba.
Yo que justo por esos días andaba solo, le dije mañana te indico unas fotografías de un sitio fantástico mejor que los lugares que mencionaste. Si te parece, puedes viajar conmigo a ese lugar.
En fin...nos encontramos, viajamos en canoa, bebimos cerveza, tomamos café y más. hasta que llegó la noche. Muy tarde en la selva, entramos a una pequeña cabaña de madera. Había llovido, así que estábamos muy cansados. Yo afuera de la cabaña me quité la ropa mojada; me puse un nuevo boxer, una camiseta y me alisté para envolverme en una colcha. Al entrar, vi que la francesa ya estaba acostada, pero qué creen? Estaba en bikini, sin brasier; envuelta en nada. Quedé atónito. Ella me vio y me dijo acuéstate. Claro, era sobre un sleeping. M acosté junto a ella, porque el espacio era reducido. Rosaba su piel, contenía la respiración. Hablamos un poco, de como estuvo el día. Me moví un poco para recostarme sin afectar al lado de mi corazón. No podía dejar de pensar en mi primera vez así. Sin embargo, fui prudente, y casi sin moverme más, me dejé llevar hacia el paraíso del sueño.

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